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Pisando cada vez más fuerte: Emprendedoras de alto impacto en América Latina y el Caribe

¿Estás loca? Fue la reacción que recibió Claudia Heredia cuando anunció a
familiares y amigos que renunciaba a su prometedora carrera corporativa
en Procter & Gamble para fundar su propia empresa. Sin dudas fue
una de las decisiones más difíciles de su vida, pero las ganas de
empezar algo propio, de crear empleos, y de aportar al desarrollo del
comercio electrónico en su México natal, sector que en aquel entonces
estaba en pañales, eran mucho más fuertes que la seguridad y proyección
laboral. Cuatro años después, Kichink!,
la empresa que fundó con su esposo, se convirtió en la plataforma de
comercio electrónico más grande de México, con más de 45.000 tiendas
registradas y un equipo de trabajo de nada menos que 100 personas. ¿Su
mantra? Atreverse y no tenerle miedo al fracaso.

Por su parte,
mientras cursaba su licenciatura en negocios internacionales hace sólo
dos años, Liza Velarde fundó, junto a unos compañeros de las carreras de
ingeniería en biotecnología, física industrial y electrónica, Semka,
una startup que desarrolló un dispositivo médico capaz de monitorear de
forma detallada el cáncer en las personas que lo padecen, a fin de
poder aplicarles tratamientos personalizados. Por Semka, Liza fue
ganadora del Pitch Competition en la tercera edición de WeXchange,
además de haber sido galardonada con otros importantes reconocimientos
internacionales. ¿Su meta? Revolucionar la industria del monitoreo de
terapias de cáncer, y de manera más inmediata, concretar la serie de
financiamiento A para acelerar el crecimiento de su empresa.

Historias
de emprendedoras con empresas altamente innovadoras, como las de
Claudia y Liza, están dejando de ser casos aislados en América Latina y
el Caribe. El último “Informe Especial GEM sobre Emprendimiento Femenino” señala que la tasa de emprendimiento femenino incrementó un 6% en los últimos dos años a nivel global, y que hoy las
emprendedoras de la mitad de las economías encuestadas representan el
mismo porcentaje o incluso han superado a sus homólogos masculinos en
materia de innovación
. Nuestra región se va convirtiendo cada vez más en testigo de esta tendencia. ¿Qué tal?

No
es ninguna novedad que los emprendimientos, sobre todo aquellos con
potencial de alto crecimiento, constituyen un motor clave para la
innovación, creación de empleo y la prosperidad económica de los países.
Sí es relativamente reciente la salida a luz de numerosos estudios que
evidencian el rol cada vez más relevante de las emprendedoras
para que economías en desarrollo transiten hacia economías basadas en la
innovación y el conocimiento
, es decir, a aquellas en las que
las nuevas ideas y tecnologías de punta se convierten en soluciones
económicas y sociales, generando cambios estructurales positivos en los
países.

Ahora bien, ¿qué es lo que tienen de particular las mujeres que las hacen grandes emprendedoras? El estudio “Sources of Economic Hope” de Kauffman Foundation señala que las emprendedoras:

Tienen una visión más “matizada” de riesgo, tendiendo a tomar un mayor riesgo financiero que los hombres, por ejemplo, mientras que evitan tomar riesgos “imprudentes”.
Suelen ser más ambiciosas que los hombres para transformarse en emprendedoras seriales.
•En términos generales, el aumento del número de mujeres en posiciones de liderazgo tiene correlación con el aumento del retorno de los negocios.

¿Algunas evidencias iniciales que respaldan estos hallazgos?

Las
mujeres son 1.17 veces más propensas que los hombres para crear
empresas con fines sociales en lugar de empresas con fines puramente
económicos
, y 1.23 veces más propensas que los hombres para crear empresas con consideraciones medioambientales, según el reporte “Global Women’s Entrepreneurship Research: Diverse Settings, Questions and Approaches.”

Las
inversiones en startups lideradas al menos por una mujer en el equipo
fundador tuvieron un rendimiento 63% superior que inversiones en
startups lideradas sólo por hombres
, según un estudio realizado
por la firma de venture capital de Silicon Valley, First Round, sobre
su cartera de 300 startups en los últimos 10 años.

Siguiendo
la tendencia global, nuestra región ha ido y va ganando terreno en
materia de emprendimiento de la mujer, pero definitivamente aún queda un
largo trayecto por recorrer. Más mujeres en carreras STEM
(ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, que son carreras que
más potencial tienen para aportar al despegue económico), un acceso más democrático a fuentes de financiamiento (conexiones con un espectro más amplio de inversores, y la obtención de mayores volúmenes de capital), y la expansión de la red de conexiones con mentores y “role models” (que
no sólo inspiren con sus historias de éxito sino que guíen a las
mujeres a navegar su carrera emprendedora), serán elementos claves para
fortalecer a la nueva generación de emprendedoras que ya vienen pisando
cada vez más fuerte.

Como destacan acertadamente los autores del estudio “Sources of Economic Hope”, al final, ampliar el liderazgo de mujeres en emprendimientos de alto impacto no es una cuestión “nice to have” de equidad social o de género, sino que se trata de una cuestión crucial para el crecimiento económico de nuestros países.


Susana García-Robles es Oficial Principal de
Inversiones a cargo del Grupo de Financiación en Etapas Tempranas del
FOMIN. Es una convencida del impacto que tienen los ecosistemas de
emprendimiento e innovación y la industria
de venture capital en el desarrollo, por eso desde 1999 ha trabajado en
su creación en América Latina y el Caribe. Co-fundadora de WeXchange,
cree firmemente en las ventajas de apoyar el emprendimiento liderado por
mujeres. Tiene una Maestría en Política Económica
Internacional de la Universidad de Columbia (USA) y una maestría en
Filosofía y Educación de la Universidad Católica Argentina